Finalmente me decidí por el Kokopelli Twain Lite, porque mi experiencia con el Kokopelli Rogue Lite es muy buena. La tienda online austriaca Kanu Online lo tenía en oferta, y, a finales de Abril, lo tenía en casa. El "minipuente" del 1 de Mayo me fui a la Costa Brava, dispuesto a probarlo.
Las pruebas que había leído de este modelo dicen que el sistema del respaldo está mal diseñado, porque, al apretarlo un poco (indispensable para que se mantenga en su sitio), hace que el packraft se doble un poco, justo por detrás de donde se sienta el galeot... esteeeee el tripulante. No le di gran importancia al tema, pero resultó ser cierto... y tener su importancia.
Así que el 1 de Mayo, alli estaba yo en la Playa de Sant Pol (Sant Feliu de Guíxols) con mi Twain Lite. Había viento de poniente relativamente fuerte, y un importante mar de fondo (olas de más de 1 metro, pero sin rompientes) del Norte. He navegado en situaciones parecidas con el Rogue Lite, así que dije "¡Adelante!", y a navegar.
Enseguida descubrí que las críticas eran ciertas: el packraft se doblaba, y, además, al doblarse, quedaba un "hueco" casi a la altura de la línea de flotación que era una invitación para las olas que me alcanzaran por popa o por la aleta para pasar y meterse dentro... ¡y bien que lo hicieron!. En menos de 15 minutos, la bañera hacía honor a su nombre y estaba completamente llena de agua. Dado su volumen, creo que embarqué unos 60 o 70 kilos extra... en honor al Twain Lite, hay que decir que seguía avanzando y manteniendo un comportamiento aceptable pese a estar claramente sobrecargado.
Entonces llegué al extremo sur de la playa de Sant Pol. Allí hay un freu desde el que se puede acceder a algunas calitas preciosas. Es mi ruta habitual, y decidí entrar, pero esta vez, claramente, fue un error...
... y es que las olas entraban francas por las varias aberturas que tiene el freu, rompían dentro y rebotaban en la roca... aquello era el carajal más gordo en el que me he encontrado. Confieso que llegué a estar "acongojado", y más con 60 kilos de lastre de agua inesperados dentro de mi embarcación.
Por suerte, pronto descubrí un patrón: la ola entraba, rompía, rebotaba y salía, y, antes de que entrara la siguiente, había un momento de calma que podía aprovechar para avanzar. Luego entraba la siguiente ola, y era cuestión de mantener mi posición como pudiera mientras rompía y rebotaba. Así fuí avanzando y decidí apurar el freu hasta el final, porque no creo que hubiera podido avanzar contra las olas que entraban en las varias salidas que tiene el freu. Finalmente, pude salir, avanzar unos cientos de metros y meterme en una cala que tiene una entrada tan estrecha que está tranquila incluso con el más feroz de los temporales fuera. Allí achiqué el packraft, recuperé fuerzas y me dispuse a volver...
... y, para rematar el desastre, a medio camino se soltó una de las correas que sujetan el respaldo y me quedé sin él. Palear sin respaldo no es nada recomendable para la espalda...
Estaba claro que el problema era el diseño del respaldo: las correas que lo sujetan hacia proa y hacia popa forman un triángulo de fuerzas con una resultante que tira directamente hacia abajo. Y, para rematarlo, justo hacia el punto en el que el tripulante apoya el culo, reforzando dicha fuerza. Que el packraft se doble es totalmente inevitable... ¿es que el diseñador suspendió la Física de Bachillerato? Así que me puse a pensar una alternativa y, finalmente, decidí "inventarme" un respaldo poniendo el saco estanco en el que llevo las cosas a mi espalda, entre la popa y yo y, por delante de él, un asiento hinchable de una barca Sevylor que tenía guardado, todo ello sujetado con las correas del respaldo original de Kokopelli.
El 2 de Mayo (día guerrero donde los hay) estaba de nuevo en la playa dispuesto a probar mi invento. El mar estaba un poco más tranquilo, y el "invento", aunque no muy estético, fue un éxito: el packraft no se doblaba, aunque había olas no entraba agua y todo funcionaba mucho mejor... ¡y hasta era cómodo!
El 3, había de nuevo mar de fondo con olas de más de un metro, y mi chapuza demostró de nuevo su valía. El Rogue Lite se defiende muy bien en condiciones en las que muchos considerarían complicado salir con embarcaciones más grandes, y mi impresión subjetiva es que es más rápido que el Rogue Lite. Una vez solucionado el problema del respaldo (el original va a dormir el sueño de los justos en mi trastero), creo que el Twain Lite va a cumplir con mis expectativas.