Autor Tema: KAYAKS SKIN ON FRAME Parte 1  (Leído 35696 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
LA CUBIERTA
« Respuesta #15 : 05 mayo, 2008, 20:32:37 pm »
Travesaños curvos

Este kayak lleva dos travesaños curvos; el nº 5 y el nº 6 o seeqqortarfik. El travesaño nº 6 es el que servirá de anclaje para las rodillas. A través de él transmitiremos al kayak las fuerzas necesarias para cantearlo, mantener el equilibrio en los apoyos, hacer esquimotajes y realizar otras muchas maniobras. Este travesaño debe ser por tanto robusto y no debemos olvidar que el mero hecho de que sea curvo es un factor que ya de por si le confiere debilidad.

[float=left][/float]
Al travesaño nº5 no le exigiremos ni tantos esfuerzos ni tanto robustez. Morris, por ejemplo, ni siquiera coloca travesaño alguno entre el nº4 o reposapies y el que sirve de anclaje para las rodillas, que en su caso pasa a ser el nº 5.

Aparte de ligeras modificaciones encaminadas a hacer los travesaños un poco más robustos, más compactos y de más fácil ejecución, el dibujo adjunto es básicamente una copia de la representación que hace Petersen de estos dos travesaños. En el caso presente, no obstante, estas dos piezas se han hecho de manera un poco diferente a como se describen en el dibujo. Al travesaño nº 6 se le ha dado una altura total de 6 cm en lugar de los 5 cm que se indican en el dibujo. Con esto conseguimos una mayor altura libre por debajo de este travesaño; en concreto 1 cm más de altura libre, ya que el grosor del del tramo horizontal recto se mantiene en 2 cm. Lo que pretendemos con esta ganancia es conseguir cierta reserva de volumen que nos permita más adelante reducir ligeramente el volumen por debajo de la línea de arrufadura manteniendo aún así el espacio suficiente para las rodillas. En definitiva buscamos unas cubiertas más bajas, especialmente la trasera, o lo que es lo mismo buscamos un kayak con una menor profundidad a la línea de arrufadura que el modelo descrito por Petersen.

La otra modificación importante la tenemos en el travesaño nº 5, que para este kayak se ha hecho de la misma altura total, 6 cm, que el nº 5. Pretendemos con esto conseguir que la cubierta delantera sea horizontal hasta alcanzar el travesaño nº4 (reposapies), lo que resultará en un mayor espacio para los pies en previsión de que el tripulante de este kayak calce un número considerable de escarpín. Obviamente si el travesaño nº 5 tuviera una menor altura total que el nº 6, como es habitual, la cubierta delantera tendría, como es también habitual, una cierta inclinación descendente hacia adelante desde la altura del masik, donde se apoya el aro de la bañera, hasta encontrarse con la línea de arrufo un poco más allá del travesaño nº 4.

Hay dos factores importantes a tener en cuenta a la hora de marcar y confeccionar estos travesaños o sus correspondientes cajas. El primero de ellos está en el hecho de que aquí la espiga está enrasada con la cara inferior de la pieza. Recordemos que en el caso de los travesaños rectos la espiga estaba al ras de la cara superior. Esta diferencia no presenta mayores dificultades, se trata simplemente de un hecho a tener muy en cuenta a la hora de marcar el travesaño. En las fotos se explica con mayor claridad el modo en que debemos marcar estos travesaños.

Como siempre al pinchar en la foto se abre el albúm correspondiente a este proceso.

El otro factor importante se refiere en concreto al travesaño nº 6 y ya se adelantó en una nota aclaratoria en la sección referente al cajeado de los travesaño. Este travesaño, el nº 6, es diferente a todos los demás en cuanto a que su marca de posición en las bordas se hace por la parte delantera de la pieza mientras que la espiga, que siempre la hacemos por el lado del travesaño correspondiente al centro de la embarcación, irá por la parte de popa. En consecuencia, si la anchura del travesaño es de 5 cm y la de la espiga los 3 cm habituales, tendremos que retrasar 2 cm el cajeado que hagamos en las bordas con respecto a la marca de posición de este travesaño nº 6. Si no hubiéramos tomado esta precaución en el momento de hacer el cajeado y hubiéramos hecho la caja justo a partir de la marca de posición y extendiéndose, eso sí, hacia la popa, podríamos adelantar un par de milímetros la espiga del travesaño respecto a su posición normal, esto es, enrasada con el canto de la pieza más próximo al centro del kayak. Esto tendría como consecuencia que el travesaño nº 6 quedaría un par de milímetros más adelantado de lo inicialmente previsto, lo que en principio no parece de mayor trascendencia.

Una última aclaración a las fotos. A parte del masik. hay dos travesaños a los que se les va a solicitar mayores esfuerzos que al resto. Estos son el nº 6 y el nº 7. En ambos se apoya el aro de la bañera. En el nº 7 o isserfik, es frecuente que nos sentemos en el momento de embarcar o desembarcar, y en el nº 6, aparte de las solicitaciones propias relativas al control del kayak es muy posible que tenga que soportar esfuerzos derivados de apoyar otro kayak en la cubierta delantera como consecuencia de algún rescate. Para asegurarme de que estos dos travesaños tienen la robustez necesaria, una vez que están acabados, los coloco sobre un par de tacos de madera, apoyados sobre sendas espigas, y los cargo con mi peso. Vamos, que me pongo de pie encima de ellos, primero de uno y luego del otro, y les obligo a soportar mis 85 kg de hueso y músculo. Confiando en la tenacidad del fresno reduje la anchura del seqqortarfik a 4 cm, igual que el resto de los travesaños, lo que demostró ser claramente insuficiente, porque cando le apliqué el test de resistencia rompió por ambos extremos. Como no me quedaba más fresno a mano tuve que hacer un nuevo seqqortarfik de iroko, esta vez, eso sí, de 5 cm de ancho.

Para recortar estos travesaños lo más conveniente es una sierra de cinta. Si carecemos de ella siempre podremos recurrir la método que usamos para recortar la curvatura del canto superior de las bordas, en el que con una sierra practicábamos una serie de cortes sucesivos y no muy distanciados entre si que se acercaban a la línea de referencia pero sin llegar a tocarla y después con un formón hacíamos un primer desbaste de madera. Por último con un bastrén podemos alisar las superficies convenientemente. En cuanto a las espigas de los travesaños curvos, se recortan de manera muy similar al modo en que recortamos las espigas de los travesaños rectos, razón por la cual parece innecesario ilustrar con fotos esa tarea.
« Última Modificación: 30 octubre, 2008, 08:33:35 am por Paco García »

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
LA CUBIERTA
« Respuesta #16 : 05 mayo, 2008, 21:28:42 pm »
Ensamble de la cubierta 1

Antes de proceder a ensamblar las bordas y los travesaños para formar la cubierta debemos matar todos los cantos vivos. Lo mejor para ello es cepillar ligeramente las aristas y/o redondearlas con una lima. También se puede usar papel de lija de grano 120 aunque es más desaconsejable. Las arenas que deja la lija en la madera desgastan muy rápidamente el filo de la herramienta y aún tendremos que hacer más cortes en algunas de estas piezas.

[float=left][/float]Después de cerciorarnos que las espigas se ajustan a sus correspondientes cajas insertamos en primer lugar todos los travesaños en una de las bordas. A continuación colocamos la otra borda en los travesaños empezando por el número 6 y moviéndonos hacia la proa. Una vez que el travesaño nº 1 está colocado en ambas bordas volvemos a colocar el tirante que habíamos utilizado en en el ensamblaje previo de las bordas e insertamos en la segunda borda el resto de los travesaños empezando por el nº 7 y moviéndonos hacia la popa. Al acabar colocamos en el extremo de popa el otro tirante. Para acabar de llevar las cosas a su sitio usaremos lo que en inglés se llama, curiosamente, Spanish windlass, que se traduce al castellano ni más ni menos que como palo de atortorar y que nos es otra cosa que una lazada de cuerda que rodea ambas bordas y que retorcemos con un palo que hemos hecho pasar por el centro de la lazada. Tanto el palo como la cuerda deben ser resistentes. También se puede usar cinta plana como la de atar el kayak al techo del coche. Al dar vueltas al palo la cuerda se va trenzando y adquiriendo una tensión que se transmite a las bordas tratando de acercarlas. La fuerza que se ejerce con este dispositivo es tremenda, por lo que será más que conveniente proteger las aristas de las bordas con tacos de madera de tal modo que la cuerda no haga contacto directo con las bordas sino con esos tacos. Lo más normal es colocar al menos tres de estos palos de atortorar, uno en el centro del kayak y otro a cada lado de este, centrados a su vez uno sobre la mitad delantera y el otro en la mitad trasera.

Si alguna espiga se resiste a entrar en su correspondiente caja, apoyamos contra la cadera la borda contraria y empujamos hacia nosotros y hacia la espiga rebelde la borda en cuestión al tiempo que golpeamos esa borda con una maza de madera para acabar de conducir la caja a lo largo de la espiga. Evitaremos golpear directamente la borda interponiendo entre esta y la maza algún taco de madera.

Antes de proceder a bloquear los ensambles debemos revisar las alineaciones:

Nos cercioramos de que las puntas de las bordas están igualadas una con la otra o en relación a las marcas de posición relativa que habíamos hecho con lápiz en el ensamblaje previo de las bordas. Bloqueamos temporalmente el conjunto mediante prensillas. En la posición donde irá el masik colocamos un listón de madera apoyado en las bordas perpendicularmente al eje del kayak. Marcamos el punto de contacto entre este listón y cada una de las bordas. Marcamos una línea perpendicular al eje longitudinal del listón y equidistante entre ambas marcas e inmovilizamos el listón de modo que esa línea media permanezca equidistante entre las dos bordas (en este kayak, al estar el travesaño nº 6 tan cerca del masik, es decir del centro de la embarcación, no es necesario tal listón sino que comprobamos la alineación directamente sobre el listón nº6). Colocamos una escuadra sobre el listón de tal manera que el borde de la hoja metálica de la escuadra quede justo en la vertical de esa línea media. Sujetamos un hilo delgado y resistente entre las dos bordas en uno de los extremos y lo llevamos hasta el otro extremo de la cubierta. Con un nudo simple en cada extremo del hilo que nos sirva de retenida entre las dos bordas mantenemos el hilo bien tenso. El hilo nos estará marcando el eje longitudinal de la cubierta. Si el hilo toca la escuadra o se aleja menos de 1,5 mm podemos estar orgullosos de nuestro trabajo. Si la distancia entre el hilo y la escuadra es mayor que eso pero menor de 3 mm podemos estar satisfechos. Por encima de ese valor quizá pudiéramos ser permisivos con nuestros errores, pero nunca más allá de lo 6 mm de diferencia. Por encima de eso tendremos que revisar los pasos anteriores y averiguar dónde se ha producido el fallo.



« Última Modificación: 30 octubre, 2008, 08:34:02 am por Paco García »

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
LA CUBIERTA
« Respuesta #17 : 05 mayo, 2008, 21:39:14 pm »
Ensamble de la cubierta 2

Llegó el momento de empezar con las ligadas. Para fijar la unión entre las bordas lo primero que haremos será literalmente atar una a la otra en cada uno de los extremos.

Las ligadas son un componente esencial y característico de este tipo de construcción. El material más adecuado para realizarlas es al parecer lo que podríamos llamar tendón artificial, “artificial sinew”, pero que en España resulta hoy por hoy tan difícil de conseguir que mejor nos olvidamos de él. En su defecto podemos utilizar hilo de nylon encerado de 1 mm de diametro. No es tan difícil de conseguir, resulta barato y es perfectamente apto para esta tarea.

[float=left][/float]A quien no esté familiarizado con ellas, estas lazadas le pueden parecer una pobre forma, curiosa todo lo más, de ligazón entre elementos constructivos. Sin embargo acabaremos por descubrir en ellas ingenio, elegancia, simplicidad y sobre todo eficacia. En la misma medida en que profundizamos en el conocimiento de estos kayaks tradicionales suele aumentar nuestra admiración por quienes los desarrollaron y perfeccionaron. La construcción de un primer kayak es sobre todo una sucesión de pequeños descubrimientos; pequeñas sorpresas que nos suelen dejar cuando menos un poco atónitos. Los asomos de desdén con que en un principio pudieramos mirar a una sociedad aparentemente poco evolucionada se transforman en un profundo respeto por quienes se supieron adaptar tan admirablemente a un medio tan hostil y can tal escasez de medios.

A lo largo del proceso constructivo emplearemos distintos tipos de ligadura que iremos viendo en detalle a medida que las utilicemos. Todas ellas se inician haciendo firme un extremo del hilo a uno de los elementos a unir. Para ello haremos uso del nudo esquimal, cuya ejecución queda perfectamente explicada en las fotos. Después, casi siempre, daremos unas lazadas alrededor de los dos elementos cuya unión pretendemos asegurar y por último tendremos que dar unas vueltas alrededor de las lazadas para tensar el hilo. En el caso de las bordas haremos una ligada en cada extremo que según Cunningham sería del tipo XY. Las descripciones técnicas dejan muy poco margen a la literatura y las fotos describen este proceso mucho mejor de lo que se podría hacer con palabras.

Hechas las ligadas completamos la unión colocando un par de clavijas de madera en cada uno de los extremos. Los detalles una vez más se explican al pie de las fotos. Baste decir que antes de hacer un segundo taladro en uno de los extremos colocaremos la clavija en el primer taladro practicado. Una vez colocadas las clavijas en uno de los extremos, revisamos la alineación una vez más y colocamos las clavijas en el otro extremo. En las clavijas hacemos una ranura por cada lado para alojar una pequeña cuña que bloquee la clavija en su taladro. Esta ranura la haremos perpendicular a las fibras de la madera para evitar que la cuña siga abriendose en dos más allá de donde acabamos la ranura. Al golpear una cuña para introducirla en su ranura lo que conseguiremos es desplazar la clavija hacia el otro lado a menos a menos que apoyemos algo pesado contra la cuña opuesta. Los dos taladros de cada extremo se situarán a unos 20 mm por encima del canto inferior de las bordas. Como estamos en la zona del chaflán los taladros dificilmente coincidirán en la misma línea de fibra con lo que el riesgo que la madera se raje será menor. En el momento de hacer los taladros conviene apoyar un taco de madera contra la superficie por la que va a salir la broca para evitar que la madera se astille alrededor de la boca de salida del taladro.
« Última Modificación: 30 octubre, 2008, 08:34:18 am por Paco García »

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
LA CUBIERTA
« Respuesta #18 : 05 mayo, 2008, 21:51:04 pm »
Ensamble de la cubierta 3. Fijar los ensambles de los travesaños.

Para finalizar el ensamble de la cubierta solo nos queda afianzar las uniones de los travesaños a las bordas.

Antes de nada debemos cerciorarnos de que el hombro de la espiga que tallamos en el travesaño hace contacto con la borda. No hay por que esperar la perfección en esos ensambles, no es fácil conseguirla, pero al menos en algún punto del hombro debe producirse ese contacto. Si esto no se cumpliera para alguno de los travesaños aún tendremos los palos de atortorar para ajustar un poco más las uniones si fuera preciso.

Una vez que las espigas estén correctamente alojadas en sus respectivas cajas haremos para cada una de ellas un talado de 3 mm de diámetro. Abocaremos este taladro en el canto superior de la borda, sobre la vertical del centro de la espiga y le daremos la misma inclinación lateral que tiene la propia borda, es decir 73º. Si nuestra taladradora no tiene tope de profundidad haremos en la broca una marca con cinta aislante a 28 mm de la punta. Lo que pretendemos es darle al taladro esa profundidad de 28 mm., de modo que atraviese por completo la espiga del travesaño y siga profundizándose en la borda otros 8 mm. A continuación introduciremos en el taladro que acabamos de realizar una clavija de madera de los mismos 3 mm de diámetro y longitud algo mayor que el taladro. En las tiendas del ramo no se encuentran clavijas tan delgadas como las que necesitamos aquí. Existen de todas formas diversas maneras de conseguirlas, la más sencilla es ir a una tienda de todo a cien y comprar una caja de palillos para hacer pinchos morunos. Estos palillos son justo de 3 mm de diámetro y de cada uno de ellos se obtienen varias clavijas. También se puede utilizar el extremo puntiagudo de estos palillos para hacer una pequeña cuña que se coloca en el extremo de la clavija que se introduce en el taladro. A medida que forzamos la clavija en el agujero la cuña se va clavando e impide que la clavija pueda salir hacia atrás.

[float=left][/float]Cuando hayamos acabado de colocar todas las clavijas, una por cada extremo de cada travesaño, serraremos sus extremos al ras del canto superior de las bordas. Lo mismo haremos con el extremo de cada espiga que sobresale más allá de la borda. Lo serraremos al ras de la borda. Existen sierras especiales para este trabajo, pero si no disponemos de una lo mejor es una sierra japonesa, una dozuki a ser posible. Por el lado de la hoja que va estar en contacto con la borda pegamos paralelamente al dentado y a unos 3 mm de este una tira de cinta aislante o de cinta de carrocero. Con esto evitaremos que el dentado arañe la borda cuando serramos el sobrante de travesaño o de clavija.
Por último, es conveniente rematar el extremo del travesaño con un formón o con una lima, o con ambas cosas, para dejarlo perfectamente a paño con la borda.

Para reforzar aún más estos ensambles y asegurar el ángulo lateral de las bordas de 73º, recurrimos nuevamente a las ligadas. Haremos ligadas en ambos extremos de los travesaños 2, 4, 6, 7, 9 y 11.

Empezamos por darle la vuelta a la cubierta y colocarla boca abajo. En la borda hacemos un taladro pasante de 3 mm de diámetro en línea con el canto del travesaño que está al ras con la espiga y a unos 15 mm por encima del canto inferior de la borda. Si este taladro nos coincidiera sobre la caja de una costilla entonces lo haríamos por el otro lado del travesaño. De hecho mientras que Cunningham prefiere hacer las dos ligadas por el lado del travesaño a ras con la espiga, Petersen y Morris recomiendan hacer para cada travesaño una ligada por el borde delantero del travesaño y la del otro extremo por el borde trasero. Claro está que Morris se refiere a travesaños sin espiga y Petersen habla de centrar la espiga en el travesaño, equidistante del borde delantero y del trasero.

Con el fin de que el hilo con que hacemos las ligadas no sobresalga por encima del plano de la borda con el consiguiente abultamiento que eso implicaría en la “piel” del kayak, debemos hacer una entalladura de unos 3mm de ancho y profundidad suficiente para soterrar el hilo que vaya desde el taladro que acabamos de perforar hasta el canto inferior de la borda.

En cada uno de los extremos del travesaño perforamos otro taladro pasante de 3mm de diámetro que se sitúa como a 10 mm del canto del travesaño y a otros 25 de la borda. Lógicamente nos referimos al canto del travesaño que está del mismo lado en que hicimos el taladro de la borda.

Por los dos taladros mencionados pasaremos el hilo necesario para realizar la ligada cuya ejecución se ve mejor en las fotos. Una vez que hayamos completado todas las ligadas ya podemos retirar los palos de atortorar, prensillas o cualquier otro medio de sujeción. El armazón es ahora una unidad estructural auto portante. Hemos finalizado lo que seguramente constituye la parte más compleja de todo el proceso constructivo.
« Última Modificación: 30 octubre, 2008, 08:34:34 am por Paco García »

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
EL CASCO
« Respuesta #19 : 29 octubre, 2008, 12:01:58 pm »
El Casco. Introducción.

Hemos completado la cubierta y nos toca ahora el casco. Esta es sin duda la fase en que vamos a determinar las características más importantes del kayak, las que más afectarán a su comportamiento en el agua. Dependiendo de la longitud de las costillas el kayak tendrá más o menos volumen y dependiendo de la curva que describa la quilla el kayak tendrá más o menos rocker. Nos espera por tanto una serie de toma de decisiones; seguramente la más espinosa será la de determinar la longitud de las costillas. Aún así no hay porque preocuparse ya que cualquier error que cometamos, tanto por hacer las costillas demasiado largas como por hacerlas demasiado cortas tiene fácil corrección. Si las hacemos demasiado largas solo tendremos que recortarlas para hacerlas un poco más cortas y si las hacemos demasiado cortas bastará con colocar un taco de ajuste para conseguir el resultado deseado.

Mientras que el método tradicional nos conduce a colocar primero las costillas y después la quilla, hay algunos autores como Morris, que recomiendan hacerlo al revés, es decir colocar primero la quilla y después las costillas. De este modo ajustamos la quilla a la profundidad del casco y al rocker deseados y ajustamos después las costillas a una longitud tal que se adapten en cada punto a la quilla. Con este sistema es más fácil determinar la longitud de las costillas para conseguir nuestros objetivos en lo que a profundidad del casco y rocker se refiere, pero la quilla se va a convertir en un estorbo a la hora de colocar las costillas bajo ella.

Cunningham por otro lado se va hacia el lado más tradicional en el sentido de colocar las costillas en primer lugar y ha desarrollado su propio sistema para determinar la longitud de cada costilla. Aunque muy criticado sobre todo por mal explicado y por lo difícil que resulta de entender se trata de un sistema que realmente resulta. Sus peores inconvenientes son a mi juicio que conduce a un rocker bastante acusado y sobre todo a una cierta desproporción entre los volúmenes de proa y de popa. Se trata además de un sistema que nos conduce un poco a ciegas hacia un resultado que no visualizamos hasta que prácticamente hemos acabado el trabajo, por lo que no se puede decir que sea muy didáctico. Una solución intermedia entre las recomendaciones de Morris y las de Cunningham es posiblemente lo mas adecuado. En resumen el orden en que se acometen los distintos trabajos a partir de ahora varía de acuerdo con las preferencias personales de cada cual y sea como fuere nos será de gran utilidad observar en detalle otros barcos, sus líneas, la curva que describen sus quillas, el reparto de volúmenes a popa y a proa, etc.

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
EL CASCO
« Respuesta #20 : 29 octubre, 2008, 12:05:25 pm »
Acoplamientos de la roda y el codaste con las bordas.

La roda y el codaste son las piezas que configuran la proa y la popa respectivamente y que me perdonen los puristas si es que estoy usando estos términos incorrectamente. Por si acaso diré que en inglés se refieren a estas piezas con el nombre de “stem.” Sobre estas piezas se va a apoyar la quilla en sus extremos de proa y popa y su forma está por tanto directamente relaccionada con la posición que ocupe la quilla. Pero esto ya lo veremos más adelante, ocupemonos ahora de la unión entre estas piezas y las bordas.

Tanto la roda como el codaste se asientan contra el bisel que habíamos tallado en los extremos de las bordas. Las bordas se unen entre si en sus extremos de proa y popa a lo largo de estos biseles y en el estado actual de nuestro proyecto los biseles configuran al unirse un marcado perfil en “V”. Debemos planificar esa “V” para ofrecer a la roda y al codaste una superficie plana sobre la cual asentarse.

Debemos ser cuidadosos al realizar este trabajo. Colocamos la cubierta boca abajo y cepillamos poco a poco la unión acanalada en los extremos de las bordas. Primero un extremo y luego el otro. No es necesario planificar por completo esa unión acanalada. Basta con conseguir una superfice plana lo suficientemente ancha como para ofrecer un asiento estable a la pieza que vamos a apoyar ahí. Haremos el trabajo despacio comprobando frecuentemente el resultado de lo que hacemos.

En cada uno de los dos extremos debemos conseguir una superfice plana perfectamente perpendicular al plano vertical de simetría (*) de la cubierta. En las fotos se ve el modo de comprobar esto. Basta con apoyar un perfil metálico o de madera atravesado sobre ambas bordas en el centro de la cubierta y otro también atravesado al eje longitudinal pero que descanse sobre la superfice que estamos planificando. Ambos perfiles deben estar paralelos. Si el perfil que descansa sobre la superfice que estamos planificando levanta más de un lado que del otro debemos cepillar la superficie rebajando más por ese lado y comprobando de nuevo. Es muy importante que para esta comprobación utilicemos perfiles metálicos o listones de madera de bordes perfectamente paralelos y rectos.

[float=left][/float]Para la roda y el codaste utilizaremos sendas tablas de madera del mismo grueso que la quilla, es decir 20 mm. En la superficie que acabamos de planificar marcamos dos líneas paraleas separadas 20 mm entre si y equidistantes con la línea longitudinal de la cubierta. Seguidamente apoyamos sobre esta superficie una tabla de otros 20 mm de anchura. Centramos esta tabla sobre las líneas paralelas y con la ayuda de unos trozos de cartulina un poco rígida trazamos el contorno de cada uno de los extremos de la cubierta tal como se ve en las fotos. Tanto en la roda como en el codaste vamos a tener que tallar una muesca que se adate al correspondiente contorno de popa o de proa.

Para hacer la roda y el codaste usaremos sendas tablas de 20 mm de grueso, 20 cm de ancho y mas o menos 1 m de largo. Nos queda ahora trasladar el contorno de popa o de proa a cada una de las tablas con que haremos la roda y el codaste. El proceso se ve claramente en las fotos.

Una vez que hayamos tallado estos dos encajes situamos ambas piezas sobre sus respectivos asientos a popa y a proa y comprobamos, de nuevo, las alineaciones. Tanto la roda como el codaste deben estar en el mismo plano vertical que deberá coincidir además con el plano vertical de simetría de la embarcación. También en las fotos se ve el modo de hacer estar comprobaciones.

Una vez que estemos satisfechos con la unión entre estas piezas y las bordas las dejamos colocadas en su sitio, sujetas provisionalmente con cinta de carrocero o con prensillas. Acabaremos de darles forma más adelante, de momento vamos a centrar nuestra atención sobre la quilla.


(*)Aunque me parece obvio y por tanto innecesario insistir sobre ello puede que a los menos familiarizados con ciertos términos les resulte útil recordar que el plano vertical de simetría es un plano que además de ser vertical pasa por el hilo que habíamos tensado desde un extremo de la cubierta al otro para revisar la alineación de los centros de los travesaños. Este plano divide la cubierta y/o la embarcación en dos mitades iguales.
« Última Modificación: 29 octubre, 2008, 13:29:30 pm por Paco García »

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
EL CASCO
« Respuesta #21 : 29 octubre, 2008, 12:42:08 pm »
Posición y curvatura de la quilla


Antes de calcular la longitud de las costillas y precisamente para ello colocamos la quilla en posición de manera provisional.

Nos servimos para ello tanto de la roda y el codaste que aunque sin acabar y sujetos también de manera provisional en sus respectivos emplazamientos definitivos sirven para sujetar los extremos de la quilla y de tres tacos de madera como los que se ven en las fotos que nos sirven para apoyar la quilla en tres puntos repartidos a lo largo de la eslora. Estos tres tacos de madera se cortan a la medida conveniente para que apoyados sobre distintos travesaños de cubierta nos sujeten la quilla a la altura que hayamos elegido.

[float=left][/float]Morris recomienda que la profundidad al arrufo medida a la altura del respaldo sea igual a un fistmele o igual a un fistmele más el grosor de la quilla si la medimos en el masik. Entendemos por fistmele la medida de la anchura del puño cerrado con el pulgar extendido, que no andará muy lejos de las 7 pulgadas, es decir de 17 a 18 cm. Morris también recomienda que la profundidad de la proa se sitúe entre el 130% y 140 % de la profundidad al arrufo que tengamos en el centro del kayak y que la profundidad de la popa esté entre el 117% y el 122% de la misma profundidad al arrufo aunque esta regla, si se la puede llamar así, es muy cuestionada y se dice que solo es aplicable para barcos de arrufo muy acusado. Sin embargo el mismo Morris nos viene a decir que necesitaremos tanto del arte como de las matemáticas a la hora de tender la quilla y nos recomienda que observemos otros kayaks prestando atención a las proporciones. En cualquier caso se admite como verdad universal el que la proa tendrá mayor profundidad que la popa, medidas ambas en los extremos de la quilla, lo que hará que el asiento del kayak en el agua sea ligeramente elevado a proa.

En la secuencia de fotos se puede ver el modo en que coloqué la quilla para el kayak que nos ocupa. Busqué en primer lugar que a popa de la bañera la quilla discurriera casi paralela a la linea de arrufo y que ganara profundidad de modo gradual pero no excesivamente acusado hacia la proa. Por otro lado buscaba un kayak de fondo mucho más plano que el de mi anterior experiencia y también con menos rocker. Para medir el rocker practiqué unas ventanas en los tacos de madera que suportan la quilla de modo que pudiera pasar un cordel a través de ellas. Tensé ese cordel desde un extremo de la quilla al otro y medí después la mayor distancia desde el cordel a la quilla. Esta medida de la flecha del segmento oval no se puede considerar una manera adecuada de medir el rocker pero nos da una indicación del grado de curvatura que describe la quilla y sirve también como indicador a la hora de comparar unos kayaks con otros.

A modo de ejemplo indico a continuación los valores indicativos de la posición de la quilla que entendí como definitiva antes de colocar las costillas:

Medida del arrufo: 8 cm.
Medida del rocker: 5 cm
Profundidad al arrufo a popa: 17,9 cm
Profundidad al arrufo en el travesaño nº 7 (respaldo): 16,1 cm
Profundidad al arrufo en el centro: 16,5 cm
Profundidad al arrufo en el travesaño nº 4 (reposapies): 18,3 cm
Profundidad al arrufo a proa: 22,0 cm




Algunos conceptos más o menos básicos:

Profundidad al arrufo (Depth to sheer) es la distancia desde la línea de arrufadura a la cara inferior de la quilla medida verticalmente.
[float=left][/float]
Arrufo o arrufadura es la línea curva que describen las bordas en el plano vertical. Según Cunningham si tendemos un hilo tenso desde un extremo de las bordas hasta el otro y medimos la distancia desde ese hilo a la línea de arrufadura en el centro del kayak la medida que obtengamos debe ser igual a la que obtengamos en el triángulo del dibujo y que representamos por “flecha del arrufo.” Una desviación de hasta 20 mm respecto a ese valor teórico es admisible, si la diferencia entre el valor medido y el teórico fuese mayor de esos 20 mm podríamos corregirlo forzando el armazón que conforma la cubierta antes de sujetar la quilla a la roda y al codaste.

Medida del rocker. Ya hemos visto que por rocker entendemos la curvatura que describe la quilla en el plano vertical. Se trata de una característica fácil de visualizar pero difícil de medir. Es frecuente entre los constructores de kayaks tradicionales medir la flecha del arco de circunferencia que describe la quilla como valor indicativo del rocker. En lugar de arco de circunferencia sería mucho más apropiado hablar de segmento oval.
« Última Modificación: 29 octubre, 2008, 13:11:13 pm por Paco García »

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
EL CASCO
« Respuesta #22 : 29 octubre, 2008, 13:16:48 pm »
Longitud de las costillas.

Una vez que hemos determinado la posición y forma que queremos que adopte la quilla tenemos que dimensionar las costillas de forma tal que cuando apoyemos la quilla sobre ellas, una vez instaladas estas en las bordas, la quilla vuelva a ocupar la misma posición y a describir la misma curvatura que previamente habíamos determinado.

La longitud de cada costilla dependerá logicamente de la distancia que separa las dos cajas en que se alojarán sus extremos y será necesariamente mayor que esta, ya que cualquier línea curva entre dos puntos será más larga que la recta los une. Tradicionalmente se toma como longitud de las costillas la distancia entre las caras exteriores de las bordas medida por su canto inferior en el punto en que se situa la costilla en cuestión más un suplemento o demasía que es normalmente igual al ancho de las palmas de ambas manos. Para kayaks de bajo volumen esta demasía se puede reducir un poco.

Sin embargo este suplemento de longitud respecto a la anchura del kayak en cada punto (medido por la parte inferior de las bordas) no es igual para todas las costillas sino que se va reduciendo de proa a popa con objeto de que también la profundidad del casco se vaya reduciendo hacia la popa ¿Pero y en que medida se va reduciendo el suplemento de longitud de las costillas? Pues aquí es donde empieza el auténtico lío. La longitud total de las costillas va a tener una influencia decisiva en la profundidad del casco y por tanto en el volumen del kayak y el modo que acortemos el suplemento de longitud va a influir también de un modo decisivo en el rocker de la embarcación. Sin embargo y como ya he dicho no tenemos porque sentirnos abrumados ante esta tarea. Los errores, a no ser que sean de bulto, tienen fácil correción. Por otro lado tampoco creo que debamos obstinarnos en buscar una especie de regla infalible que nos guíe de manera inapelable durante todo el proceso. Creo más bien que debemos tratar de comprender tal proceso, observar otros kayaks y luego darle una oportunidad a nuestro propio instinto.

Existen muchos y diversos métodos para determinar la longitud de las costillas. Hay quien hace las costillas abundantemente largas, las dobla al vapor y las sujeta con prensillas a las caras exteriores de la bordas. Una vez que ha transcurrido cierto tiempo, una noche o un día, y las costillas han adquirido su forma curva de manera definitiva, las recortan a la medida adecuada para conseguir el casco deseado.

Otros optan por la regla de los 5-4-3 dedos; colocan los listones para las costillas sobre las bordas, por encima de las cajas en las que se van a alojar sus extremos, con uno de sus extremos a paño con la cara exterior de una de las bordas y el otro extremo sobresaliendo en voladizo más allá de la otra borda. Al extremo que vuela le hacen una marca a la siguiente distancia de la borda más cercana:
Para las costillas situadas entre la proa y el reposapiés la distancia será igual a la anchura de 5 dedos.
Para las costillas situadas entre el reposapiés y el respaldo la distancia será igual a la anchura de 4 dedos.
Para las costillas situadas entre el respaldo y la popa la distancia será igual a la anchura de 3 dedos.
Al aplicar esta regla conviene suavizar un poco la transición entre tramos consecutivos de forma que una costilla no lleve un suplemento de longitud de 5 dedos mientras que a la adyacente se le añaden solo 4 dedos. Se puede empezar añadiendo un poco más 5 dedos en el extremo de proa para acabar añadiendo 5 dedos escasos a la última costilla del tramo de proa, la que va justo antes del reposapiés y así sucesivamente.

Cunningham
nos propone otro método del que ya se ha hecho mención con anterioridad. De un modo muy resumido lo que hace Cunningham es determinar un suplemento de distancia igual a la anchura de ambas manos juntas, unidas a lo largo de los dedos índice y con el pulgar remetido hacia dentro. A la costilla más a proa le aplica todo este suplemento de distancia y a la costilla más a popa le aplica los 2/5 del suplemento anterior. La diferencia entre uno y otro suplemento, es decir los 3/5 del que determinamos con las manos unidas y aplicamos a la costilla de proa se divide entre el número de costillas que tenga nuestro kayak menos una y el resultado es la cantidad en que iremos reduciendo el suplemento de distancia para cada costilla al movernos de proa a popa.  Cunningham toma la precaución no obstante de fabricar una costilla falsa con alambre grueso a la que le aplica un suplemento igual a los 2/5 del total y la coloca en el lugar en que va la última costilla. Si la costilla de alambre se mantiene en su lugar no hace ninguna corrección pero si esta costilla falsa tiende a saltar fuera de las cajas en que se aloja,  Cunningham fabrica otra un poco más larga que se aguante en su alojamiento. Cuando queda satisfecho con el resultado mide el suplemento de distancia para esta última costilla y recalcula el rango de reducciones de los suplementos de distancia. De la longitud medida con las manos unidas resta ahora el suplemento de distancia obtenido para la costilla más a popa y divide el resultado entre el número total de costillas menos una.

Brian Schulz de Cape Falcon Kayak nos presenta otro sistema fácil de entender y de aplicar y que  resultó adaptarse perfectamente al kayak que nos ocupa. Conviene remarcar que Schulz nos advierte que él aplica este sitema para kayaks de menos de 51 cm de manga y cuya profundidad al arrufo esté por  debajo de los 18 cm.
Schulz empieza por determinar de un modo directo la longitud de la costilla central. A la longitud total de esta costilla le restamos la anchura del kayak en este punto medida como siempre a través del fondo de las bordas. Supongamos que el resultado de esta resta es de 100 mm (ese fue por cierto el resultado obtenido en el kayak que nos ocupa para la costilla nº 11 de un total de 21.) Si queremos que la proa tenga 25 mm más de profundidad que la que obtenemos con esta costilla en el centro de la embarcación tendremos que aumentar en 50 mm el suplemento de longitud que le apliquemos a la costilla más a proa. Este aumento de 50 mm en el suplemento de longitud tendremos que repartirlo de manera uniforme entre todas las costillas situadas entre la central y la que tenemos más a proa. Dependiendo del número de costillas que tengamos el resultado podría ser que a medida que avanzamos hacia proa tengamos que aumentar en unos 5 mm el suplemento de longitud para cada costilla. Ahora bien en la práctica esto resulta satisfactoriamente hasta que alcanzamos la costilla nº 6 (las numeramos empezando por la proa.) Por alguna razón desconocida este incremento gradual del suplemento de longitud deja de funcionar para las 6 costillas situadas más a proa. En este tramo tendremos que duplicar el incremento del suplemento de longitud, es decir, a partir de la costilla nº 6 el suplemento de longitud que apliquemos a cada costilla será 10 mm más largo que el aplicado para la costilla anterior. Para hacer la transición más gradual Schulz divide la diferencia en la costilla nº5 de modo de modo que el incremento del suplemento de longitud para las 4 costillas más adelantadas es de 10 mm; a la costilla nº 5 le aplica un incremento de 6 mm y para el resto de las costillas hasta la central el incremento es de 5 mm.
En cuanto a las costillas situadas a popa de la central Schulz les aplica a todas ellas el mismo suplemento de longitud, es decir 100 mm en nuestro ejemplo.

[float=left][/float]Como digo este fue el sistema empleado en el kayak  que nos ocupa. Para medir la longitud de la costilla central hice uso de dos tiras de madera muy delgadas y flexibles que se superponían  por debajo de la quilla  dibujando la curva que tendría que hacer una costilla auténtica. Después basta con medir la longitud combinada de las dos tablitas superpuestas para lo cual tendremos que sacarlas de las cajas sin alterar su posición relativa o hacer una marca sobre una de ellas a la altura del extremo de la otra. En la práctica la costilla real no se comporta exactamente igual que estas tiras delgadas y flexibles sino que la curva descrita por las costillas de roble resultó en general más cerrada que la que describían las tiras de madera con el resultado de que las costillas reales alcanzaban una mayor altura en el centro de la curva (el kayak está boca abajo) o lo que es lo mismo con las costillas reales se obtiene un casco de mayor profundidad que lo que cabía esperar a aprtir de las pruebas hechas con las tiras flexibles de madera. Esto no representó mayor problema que el de recortar ligeramente la longitud de cada costilla para acabar por obtener un casco de la profundidad deseada.

Si se necesita recortar la longitud de alguna costilla una vez que está ya ha sido curvada y alojada en sus correspondientes cajas, como es el caso del que hablamos, hay que tener en cuenta que se debe recortar por igual ambos extremos de la costilla. La cantidad que hay que quitar en cada extremo es teóricamente igual a la cantidad en que queremos reducir la profundidad del casco en ese punto, sin embargo conviene ser prudente y recortar una medida considerablemente inferior. Después de observar los resultados de este recorte podemos hacer, si es necesario, un segundo recorte de la longitud de la costilla para ajustarnos mejor a la profundidad del casco que buscamos. También es conveniente recortar las costillas de una en una observando los resultados cada vez.
« Última Modificación: 29 octubre, 2008, 13:19:55 pm por Paco García »

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
EL CASCO
« Respuesta #23 : 29 octubre, 2008, 13:24:47 pm »
Costillaje

Las costillas se harán preferentemente de roble o fresno, supuestamente las maderas que resultan más fáciles de doblar al vapor. Usaremos la madera más verde que podamos encontrar, evitando en lo posible maderas que hayan sido desecadas mediante procedimientos industriales. Buscaremos también maderas carentes de nudos y de fibra lo más recta y larga posible. Si al observar el listón que vayamos a curvar vemos que las fibras se tuercen como queriendo escapar de la superficie del listón, lo más probable es que la pieza rompa precisamente por ahí. También hay quien dice que doblan mejor las piezas de corte vertical, pero esto es más discutible.

Antes de intentar curvarlas debemos mantener las piezas sumergidas en agua al menos durante cuatro días para aumentar su grado de humedad y conseguir que se doblen con mayor facilidad. También es muy conveniente dar respaldo a la pieza que estamos curvando para evitar que se astille por el dorso de la curva. La plantilla de curvado que se ve en la foto, diseño de Cunningham, nos puede ser de gran utilidad. En ella se observa una cinta de cuero que se en carga de dar el respaldo mencionado. Aún con todas estas precauciones debemos esperar que se nos rompa algún listón al intentar doblarlo, por lo que es conveniente contar hasta con un 50% de pérdidas al preparar los listones para fabricar costillas.

El proceso de curvado es simple. Mantenemos el listón que pretendemos curvar sometido a un baño de vapor durante un tiempo determinado. Al sacarlo de ese baño de vapor nos resultará fácil curvarlo. Para ello ejerceremos una fuerza  continua y firme sobre el listón, aprentándolo contra la plantilla con decisión pero si brusquedades y sin pasarnos y manteniendo lo más tensa posible la cinta de cuero que en todo momento hará contacto con el dorso de la pieza que estamos doblando, es decir con la parte convexa de la curva. El comportamiento de la madera de algún modo se transmite a las manos que estarán enfundadas en guantes de cuero para evitar quemaduras accidentales. El tiempo durante el cual la pieza resulta plegable es muy breve pero suficiente. No hay porque apresurarse ni agobiarse. Basta tenerlo todo bien ordenado y organizado, acortando en lo posible y despejando de estorbos los desplazamientos de la cámara de vapor a la plantilla y luego al kayak. Una persona que nos eche una mano y nos ayude a controlar los tiempos de cocción puede ser de gran utilidad.

En cuanto al tiempo que mantenemos la pieza sometida al baño de vapor es algo que podremos  ajustar ligeramente a partir de la experimentación y de acuerdo a los resultados que vayamos obteniendo pero como norma general partiremos de la regla que nos dice que debemos cocer durante una hora una pieza de 25 mm de grosor. Ese tiempo se reduce a 15 minutos si la pieza es de 12 mm de grosor, o a 6 minutos para piezas de 6 mm.

[float=left][/float]Tanto que nos quedemos cortos como que nos pasemos con el tiempo de cocción puede ser causa de rotura de la pieza que intentamos curvar. Como normal general y sin tener en cuenta los fallos en la propia madera, si la rotura se produce por la parte exterior de la curva, por la parte convexa, se puede decir que la pieza estaba demasiado fría. Si el fallo se produce por compresión, es decir en la cara cóncava de la curva lo más probable es que la causa sea la contraria, es decir que la costilla esté demasiado caliente. En el caso primero debemos alargar el tiempo de cocción, en el segundo debemos acortarlo. En general la regla expuesta más arriba para determinar los tiempos de cocción según el grosor de la pieza a curvar suele dar buenos resultados. Una rotura limpia, perpendicular a  la superficie de la pieza suele ser también indicativa de un tiempo excesivo de cocción. Si tenemos que variar esos tiempos de cocción debemos hacerlo en intervalos de tiempo muy pequeños, del orden de los 30 segundos y probar el resultado que obtenemos de esa variación.

Como cámara de vapor podemos utilizar muchas alternativas. En la red se encuentra abundante información. Yo uso un tubo de PVC de los que se utilizan para desagüe de los lavabos, de 40 mm de diámetro y de largo similar a la costilla más larga. El tubo lo forro por el exterior con listones de madera delgados procedentes de restos de la preparación del material para las propias  costillas. Estos listones delgados confieren al tubo resistencia mecánica y aislamiento térmico. Como fuente de vapor utilizo una vaporea vieja (podría utilizar una tetera y conducir el vapor hasta la cámara con un tubo de plástico de 8 ó 10 mm de diámetro.) Coloco el tubo de PVC inclinado sobre algún soporte de modo que el extremo por el que entra el vapor esté más bajo que el extremo por el que sale. También conviene perforar un pequeño taladro cerca de la entrada de vapor que sirva como drenaje al agua de condensación que se genera en el interior del tubo. El otro extremo del tubo lo tapo con un tapón que se vende como accesorio para ese tipo de tubería, pero podría utilizar un simple trapo que taponase ese extremo. Sea cual sea el sistema debemos evitar cerrar herméticamente la salida del vapor para evitar sobrepresiones en el interior de la cámara que podrían resultar peligrosas.

Cuando lo tenemos todo preparado metemos tres o cuatro costillas en nuestra cámara de vapor y contamos el tiempo desde el momento en que observamos al vapor salir de un modo continuo. Transcurrido el tiempo necesario sacamos la primera costilla e introducimos uno de sus extremos en la muesca de la horma de doblado. Sujetamos con la misma mano la costilla y la correa de cuero y y doblamos con decisión, imponiéndole a la madera nuestra voluntad de un modo firme pero sin brusquedades. Lo más probable es que no rompa, lo que nos dejará perplejos. Sacamos la costilla del encaje e introducimos el otro extremo en la muesca para repetir el proceso. Doblamos hasta donde nos permite la horma. Sacamos la costilla de nuevo y observamos que la madera tiende a estirarse de nuevo tratando de recuperar su forma recta inicial. No hay por que preocuparse. De algún modo las fibras han quedado debilitadas y durante un tiempo más o menos breve será fácil curvarla de nuevo. Nos dirigimos al armazón que conforma la cubierta de nuestro kayak e introducimos la costilla en la caja que nos esté más alejada. Con cuidado, podemos mover la costilla adelante y atrás en la caja para forzarla a entrar pero no en en el sentido transversa  de modo que pudiéramos romper las delgadas paredes de la caja. En cualquier caso se supone que antes de meter la costilla en el baño de vapor habíamos comprobado que encaja con más o menos holgura en su cajeado. Acoplado el extremo más alejado doblamos la costilla y encajamos en su caja el otro extremo. Comprobamos la forma y alineación de la costilla con las líneas generales de la cubierta y de otras costillas que ya hayamos colocado tratando de mantener una cierta simetría en el conjunto. Si una costilla ha quedado demasiado alta o echada hacia un lado disponemos de un tiempo todavía más largo para forzar las curvas hacia la forma final que necesitemos. Cuando estemos satisfechos con esta primera costilla del lote sacamos la siguiente y repetimos el proceso. Es más fácil de lo que parece y además resulta divertido aunque no debemos olvidar en ningún momento que el vapor quema y mucho. El primer lote a curvar serán las tres o cuatro primeras costillas. Doblaremos y colocaremos en primer lugar la nº 4 y nos moveremos después hacia la proa. Cuando alcancemos el centro del casco ya seremos unos expertos.
[float=left][/float]

Pinchando en la foto se accede a la secuencia de imágenes explicativa de este proceso.
« Última Modificación: 29 octubre, 2008, 16:04:45 pm por Paco García »

Desconectado silvério

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 209
Re: KAYAKS SKIN ON FRAME Parte 1
« Respuesta #24 : 29 octubre, 2008, 14:45:07 pm »
Cuando alcancemos el centro del casco ya seremos unos expertos.

NO...

Que modéstia
Soys un expert.

Desconectado Paco García

  • Marinero
  • **
  • Mensajes: 669
EL CASCO
« Respuesta #25 : 29 octubre, 2008, 15:36:12 pm »
    Roda y codaste.

    ... Me sigo preguntando si será oportuno utilizar aquí estas dos palabritas.

    Correctos o no los términos es hora de retomar nuestro trabajo con estas piezas en el punto en que lo habíamos dejado. Ya tenemos las costillas enclavijadas a las bordas y listas para servir de asiento a la quilla en su posición definitiva, que dicho sea de paso, tras algunos ajustes en la longitud de las costillas posteriores a su doblado y colocación y tras algunas reconsideraciones en cuanto al rocker y profundidad del casco las cifras indicativas de la posición y curva de la quilla han pasado de los valores que ya habíamos visto y que se indican en la primera columna a los valores definitivos que se indican en la segunda:

    • Medida del arrufo ................................................................. 8,0 cm / 8,2 cm
    • Medida del rocker ................................................................. 5,0 cm / 8,0 cm
    • Profundidad al arrufo a popa .............................................. 17,9 cm / 16,0 cm
    • Profundidad al arrufo en el travesaño nº 7 (respaldo) ........ 16,1 cm / 16,7 cm
    • Profundidad al arrufo en el centro ....................................... 16,5 cm / 17,1 cm
    • Profundidad al arrufo en el travesaño nº 4 (reposapiés) ..... 18,3 cm / 18,2 cm
    • Profundidad al arrufo a proa ................................................ 22,0 cm / 20,7 cm

    Es importante conocer la posición definitiva de la quilla antes de finalizar la construcción de estas dos piezas, ya que utilizaremos la propia quilla para marcar el borde superior de estas piezas (el inferior en la posición normal de navegación.)

    También en este punto tendremos que tomar alguna decisión, aunque de menor trascendencia. El ángulo que forma el borde exterior de la roda o el codaste, tajamar para el caso de la roda, con el borde superior de la misma pieza, es decir la línea del arrufo, varía normalmente entre l0º y 15º. La elección del ángulo preciso será una vez más una cuestión de gustos personales. Cuanto más obtusos sean estos ángulos más larga será la línea de flotación, más rápido y estable el kayak y mayor facilidad para mantener el rumbo. Por contra será más vulnerable a los vientos laterales y más torpe en las maniobras. No obstante la incidencia de estos ángulos en las características del kayak no es tan notable como para hacer de esto la elección de nuestra vida y la decisión final depende casi siempre, para nosotros los occidentales, de consideraciones más estéticas que funcionales.

    Tradicionalmente, sin embargo, entraban en consideración otros factores. Es sabido que los kayaks del este de Groenlandia solían tener una roda y un codaste considerablemente más largos que los kayaks del oeste para la misma longitud de kayak. Sin embargo Petersen nos cuenta como “los cazadores que usaban mucho el kayak para cazar focas con arpón no son, por lo general, particularmente entusiastas de los kayaks con roda y codaste muy largos. Se supone que estos kayaks golpean demasiado las olas cuando el mar está agitado y ahuyentan las focas.” Por otro lado otros constructores tradicionales preferían ángulos más abiertos entre la quilla y el borde exterior de cada una de estas piezas de proa y de popa prestando muy especial atención a la transición entre quilla y codaste o entre quilla y tajamar. En este sentido el mismo Petersen nos cuenta una historia muy ilustrativa que a su vez le fue contada a él por un tal Frederik Arkê. “El que yo exista se debe a la experiencia de mi abuelo. Cando mi padre era joven comenzó a cazar con el kayak que le había construido mi abuelo. Este había hecho la transición entre roda y quilla formando una curva suave y en la proa había forzado hacia arriba los extremos de los chine stringers mientras que había mantenido bajos sus extremos de popa.

    Un día de invierno mi padre y su amigo salieron con sus kayaks. El kayak de su amigo era un modelo con roda y codaste largos pero tenía un ángulo acusado donde la roda y el codaste se encuentran con la quilla. Además los extremos de los chine stringers se había colocado rectos y bajos.

    Mientras paleaban descubrieron una extensa placa de hielo reciente que se les acercaba flotando a la deriva, empujada por el viento y la corriente. Aunque lo intentaron no pudieron evitarla. Cuando el hielo les alcanzó giraron sus kayaks para ponerse de cara a la placa.

    El hielo fresco elevó el kayak de mi padre y en cuestión de segundos mi padre estaba sobre la placa sin que ni él ni su kayak hubieran sufrido daño. Pero el hielo no se pudo deslizar bajo el kayak de su amigo. Lo aprisionó por debajo, por encima de los extremos de los stringers. Cortó la piel y su amigo se perdió.”

    Una vez que coloquemos estas dos piezas sobre sus respectivos emplazamientos pero antes de fijarlas de modo permanente al armazón coviene cerciorarnos que esta? perfectamente perpendiculares a las bordas. En las fotos se ve de qué modo podemos hacerlo. Tambien debemos cerciorarnos de que cada una de las piezas apunte hacia el otro extremo del kayak, es decir que esté alineada con el eje longitudinal. Después de que hayamos hecho las ligadas que sujetan estas piezas al armazón aún tendremos cierto juego para ajustar esa alineación longitudinal pero en lo que respecta a la perpendicularidad con las bordas esta es nuestra última oportunidad de hacer un buen trabajo. La secuencia de fotos es, creo, suficientemente ilustrativa del resto del proceso.

    [float=left][/float]

    Pinchando en la foto se accede a la secuencia de imágenes explicativa de este proceso.[/list][/list]
    « Última Modificación: 29 octubre, 2008, 16:04:14 pm por Paco García »

    Desconectado Paco García

    • Marinero
    • **
    • Mensajes: 669
    EL CASCO
    « Respuesta #26 : 29 octubre, 2008, 15:58:27 pm »
      La quilla.

      Para la quilla emplearemos un listón de 20 x 20 mm o mejor 20 x 25 mm de sección y algo menos de 5 m de largo. Antes de seguir adelante redondearemos, mejor con un cepillo pequeño, los bordes de nuestro listón excepto en la zona en que la quilla se asienta sobre las piezas de proa y de popa.


      Presentamos la quilla sobre sus correspondientes asientos en la roda y el codase y la sujetaremos ligeramente con unas prensillas. Nos aseguramos de que ambas piezas, roda y codaste están bien alineadas. En caso contrario aún podemos removerlas ligeramente en su asiento para buscar la alineación correcta. Nos aseguramos también de que la quilla está perfectamente alineada con cada una de las piezas de proa y de popa y enrasada con ellas por los laterales. El sentido del tacto es mejor aquí que el de la vista. Pasamos un dedo a lo largo del borde de la quilla y comprobamos si está a paño con cada una de las caras de la roda o del codaste o si por el contrario la quilla, y/o una de la caras de la roda o del codaste sobresalen ligeramente. Hacemos los ajustes oportunos. Cuando estamos seguros de que las piezas de proa y de poa está perfectamente alineadas una con respecto a la otra y la quilla bien centrada sobre ellas, apretamos las prensillas.


      Sujetamos la quilla a las piezas de proa y de popa con clavijas, tal como se ve en las fotos.

      Recortamos los extremos de la quilla de modo que sean una prolongación del borde exterior tanto de la pieza de proa como de la de popa. También esto se ilustra en las fotos.


      Si queremos que el kayak navegue recto, la quilla tiene que estar derecha. Lo que debemos hacer ahora es centrarla sobre las costillas. También en las fotos se ve como podemos hacer esta tarea con la ayuda de una pequeña tablilla. Centramos la quilla en una de cada tres o cuatro costillas sujetándola cada vez a esa costilla, después de que haya sido centrada, con una prensilla. Cuando hayamos acabado de centrarla sobre las costillas echamos una visual desde una punta del kayak para evaluar la alineación general. Laquilla tiene que formar un arco suave sin desviarse en ningún punto ni a izquierdas ni a derechas. Podemos servirnos de un hilo tenso sujeto a los bordes exteriores de la roda y codaste para comprobar esa alineación. Hilo y quilla deben discurrir pararlelos a lo largo de toda su longitud. El hilo debe estar paralelo también con las caras de la roda y el codaste sin formar ninguna inlexión ni torcedura en el borde interior de estas piezas.



      La quilla se apoyará a lo largo de todo el borde inferior de la roda y del codaste pero es muy improbable que las dos o tres costillas de más a proa y las dos o tres de más a popa sean de altura suficiente como para hacer contacto con la quilla. Lo más probable es que necesitemos interponer entre estas costillas y la quilla unos pequeños tacos de ajuste que haremos con sobrante del mismo listón empleado para hacer la quilla y de una longitud de unos 6 cm.

      Para determinar la altura de ese taco lo colocamos sobre la costilla que queremos suplementar adosado longitudinalmente contra la propia quilla y deslizamos un lápiz a lo largo del borde inferior de la quilla (lo que será el borde superior en la posición normal de navegación) marcando una línea en el taco de madera. Esa línea nos indicará la altura que debe tener el taco de ajuste para esa costilla. Es conveniente cortar justo a lo largo de la línea para no hacer el taco de mayor altura que la necesaria. A parte de las tres primeras o las tres últimas es probable que alguna otra costilla intermedia esté también por debajo de la altura deseable y que no llegue, por tanto, a hacer contacto con la quilla. En ese caso será necesario también para esa costilla un taco de ajuste aunque normalmente de menor altura que los que pongamos en las costillas de los extremos.

      Una vez que estemos satisfechos con las alineaciones y que hayamos colocado los tacos de ajuste necesarios ya solo nos queda sujetar la quilla a las costillas de un modo permanente, pero eso lo veremos en el próximo apartado.

      [float=left][/float]

      Pinchando en la foto se accede a la secuencia de imágenes explicativa de este proceso.[/list][/list]
      « Última Modificación: 29 octubre, 2008, 16:17:44 pm por Paco García »

      Desconectado Paco García

      • Marinero
      • **
      • Mensajes: 669
      EL CASCO
      « Respuesta #27 : 29 octubre, 2008, 16:09:41 pm »
      La ligada continua.

      [float=left][/float]La ligadas que unen la quilla o los stringers a las costillas  son continuas, o lo que es lo mismo interrumpidas desde la primera costilla hasta la última. Por supuesto también se podrían utilizar ligadas individuales para cada costilla u otros sistemas, pero esta ligada continua es el método más usual. Como inconveniente de esta técnica se prodría aducir que la rotura del hilo en cualquier punto arruina toda la ligada pero no parece que en la práctica esto preente mayor problema.

      La ligada que se utiliza para fijar la quilla es idéntica que la utilizada para los stringers. Dentro de las distintas maneras que hay de ejecutar esta ligada usaremos aquí la que conlleva por cada costilla un pequeño taladro horizontal de 3 mm de daimetro que centramos en el eje longitudinal de la quilla. Este taladro evita que el hilo tenga que pasar por encima de la quilla (por debajo en la posición de navegación) rodeándola, lo que provocaría pequeños abultamientos sobre la “piel” que a su vez reducirían la velocidad del kayak.

      Además del taladro que hacemos en la quilla por cada costilla hacemos otros dos taladros iguales que los anteriores; el primero de ellos lo haremos como 25 mm a proa de la primera costilla y el segundo a unos 25 mm a popa de la última costilla.

      Para hacer la ligada cortamos una longitud de hilo igual a 2,5 veces la longitud de la quilla. Afirmamos el hilo a la quilla pasándolo por el primer taladro, el que está a proa de la primera costilla o el que situamos a popa de la última, depende por donde empecemos. Como siempre usamos para esto un nudo esquimal y comenzamos la ligada propia dicha.

      Esta ligada se entiende muy bien con el sistema de los cuadrantes que nos explica Cunningham. La quilla al cruzarse con una costilla divide el espacio en cuatro cuadrantes (ver la foto). La secuencia es como sigue (tenemos el kayak boca abajo):

      • El hilo que procede del primer taladro donde lo hemos asegurado avanza por el interior del casco, sobrepasa la primera costilla y sale por el cuadrante nº2.
      • Pasa hacia arriba por el taladro.
      • Entra de nuevo al casco por el cuadrante nº4.
      • Sale por el nº 1 y tensamos.
      • Hacia abajo por el taladro.
      • Entra en el casco por el cuadrante nº3.
      • Sale por el nº 2 y tensamos.
      • Entra de nuevo por el nº3.
      • Sale por el 4.
      • Entra por el 1
      • Y se va a la siguiente costilla donde sale del casco por el cuadrante nº 2.

      Una vez que atamos la última costilla nos vamos al siguiente taladro y atamos el hilo como se ve en las fotos (pinchar en la imagen sigiente.)

      [float=left][/float]
      « Última Modificación: 29 octubre, 2008, 16:20:33 pm por Paco García »

      Desconectado Paco García

      • Marinero
      • **
      • Mensajes: 669
      EL CASCO
      « Respuesta #28 : 29 octubre, 2008, 16:22:36 pm »
      Los costados.

      “Había capturado cuatro focas de casco y mientras giraba para irme a casa el hielo comenzó a formarse. La costa no estaba lejos así que con gran dificultad arrastré sobre el hielo la caza y el kayak. Fue un extenuante y sudoroso trayecto. Acercándome a tierra me topé con un área de agua despejada y embarqué en el kayak.
      Aquí me percaté de la presencia de un kayakista que paleaba hacia tierra con gran esfuerzo y muy despacio. Y sin embargo no parecía transportar nada. Al adelantarlo lo reconocí. Era Konrad, esforzándose por llegar a casa en un kayak roto.
      Había intentado palear su kayak entre las placas de hielo hasta que fue demasiado tarde. El hielo lo había aprisionado rompiendo tanto el kayak como sus piernas. Cuando la presión del hielo aflojó, él casi había perdido la consciencia y luchó por abrirse camino sufriendo atroces dolores y pensando que su espalda estaba aplastada. Tuvimos que desmontar el kayak para liberarlo y llevarlo luego a su casa.
      Estuvo acostado todo el verano y cuando finalmente pudo a caminar tenía que apoyarse en una vara que desde entonces ha tenido que seguir usando.”
      (H.C. Petersen, Skinboats of Greenland)

      Con esta historia de Johannes Ungâralak, un antiguo cazador del sur de Groenlandia, Petersen resume la importancia que tienen los costados del kayak, es decir el área demarcada entre el canto superior de las bordas y la cara exterior de los stringers. La altura de los costados depende de la profundidad del kayak, de la anchura de los tablones que conforman las bordas y de la posición de los chine stringers. Al menos en su mayor parte el costado del kayak estará formado entonces por dos planos, el que va desde el stringer a la base de la borda y el formado por la propio tablón usado como borda. Siempre de acuerdo con Petersen algunos kayaks pueden tener los costados planos en el punto donde el kayak alcanza su mayor anchura pero otros presentan un acusado cambio de plano en el medio del costado debido a la forma de las costillas. Este ángulo es considerado muy importante en determinadas áreas y lo consiguen tallando las cajas de las costillas en ángulo con las bordas, lo que confiere a las costillas una inclinación diferente a la que tienen las bordas. En kayaks poco profundos esta forma se acentúa con un fondo plano. “En kayaks poco profundos con una marcada inflexión (se refiere al cambio de plano mencionado anteriormente), por ejemplo los hechos con cajas oblicuas en las bordas, el hombre puede balancear su kayak contra el hielo haciendo que este fluya bajo el kayak. En lugar de ser aplastado entre los icebergs es elevado sobre la superficie de hielo. Sin embargo, cuando la placa de hielo es muy gruesa al kayakista no le queda más opción que salir del kayak lo más rápidamente posible y subirlo al hielo tras de él."
      « Última Modificación: 29 octubre, 2008, 16:26:57 pm por Paco García »

      Desconectado Paco García

      • Marinero
      • **
      • Mensajes: 669
      EL CASCO
      « Respuesta #29 : 29 octubre, 2008, 16:34:41 pm »
      Chine stringers.

      El pueblo esquimal ha dado sobradas muestras de su capacidad de adaptación al medio y el hecho de que sea precisamente un esquimal, un groenlandés de pura cepa, una de las personas que más nos ayuda a comprender el por qué y el cómo de las formas de un kayak no es sino otra muestra de esa capacidad de adaptación, en este caso a un mundo mucho más global pero indudablemente marcado por unos modos claramente occidentales. Hace tan solo unas decenas de años en Groenlandia ni siquiera existía un idioma escrito y aún así, en el momento actual podemos leer libros de difusión mundial firmados por autores groenlandeses.

      Cuando Petersen nos habla de las diferentes formas que puede tener el fondo de un kayak nos explica que el que este fondo sea más o menos ancho o más o menos plano no está relacionado en absoluto con la anchura del kayak sino con la posición de los stringers y con la forma de las costillas. Kayaks con costillas en que las curvaturas se ha acentuado en los laterales tendrán un fondo más bien plano, propio, según Petersen, de zonas en que el kayak se utilizaba solo durante una parte del año.


      “Un kayak con fondo ancho y plano navega elevado sobre el agua y se desliza con facilidad. Puede llevar carga en cubierta sin hundirse demasiado en el agua y no vuelca fácilmente por lo que es bueno para los principiantes y kayakistas menos hábiles.
      Muchos cazadores sin embargo, ven demasiadas desventajas en un fondo ancho y plano. Navegar elevado sobre el agua es muy peligroso con vientos fuertes y mares agitados cuando al cazador se le hace difícil controlar el kayak.
      En kayaks con el fondo en una “V” más marcada es  por supuesto más difícil mantener el equilibrio pero esta forma ofrece al kayakista mayor control sobre su embarcación.[/i]”

      [float=left][/float]Aparte de estas consideraciones relativas a la estabilidad y gobernabilidad del kayak hay otro factor que se debe tener muy en cuenta a la hora de situar los stringers en el casco; la distancia de la piel a las costillas. En el primer dibujo se observa como varía la distancia entre la piel y las costillas al desplazar lateralmente el stringer. Algunos autores como Morris fijan en 12 mm la distancia mínima entre tela y costillas para la parte central de kayak, es decir  el tramo entre quilla y stringers.  Cunningham, menos exigente en este aspecto, dice que con 9 mm para esa parte central y 6 mm para el tramo entre el stringer y la borda puede ser suficiente. En este punto debemos considerar que cuando la piel del kayak esté sometida a la presión del agua tenderá a acercarse todavía más a las costillas y si llega a tocarlas nuestro kayak parecerá un perro flaco y su navegar será lento ralentizado por un mayor rozamiento con el agua.

      Lo cierto es que de lo dicho hasta aquí parece deducirse que vamos a tener un amplio margen de maniobra a la hora de colocar los stringers sobre el casco. Pues bien, no es así. Si tanto nuestra quilla como nuestros stringers tienen 20 mm de altura, apenas si vamos a tener unos milímetros de juego para emplazar los stringers. Lógicamente a medida que aumentemos la altura de esas piezas más posibilidades tendremos de desplazar lateralmente los stringers en busca del fondo de nuestra elección.

      Manos a la obra.

      Para determinar la longitud de los stringers colocamos uno de los listones reservados para este fin a lo largo de la quilla con uno de sus extremos a la altura del talón del chaflán que habíamos recortado en la punta de las bordas. Marcamos en la vertical del talón del chaflán en la otra punta y cortamos. Cortamos el otro listón exactamente a la misma longitud.

      Los stringers se van afilando hacia ambas puntas. Dibujamos un cuadrado de 12 x 12 mm centrado en cada una de las puntas y cepillamos hasta afilar la punta hasta esta sección final. Para que la pérdida de sección sea gradual empezamos a cepillar a 1,2 m de cada punta. El procedimiento suele consistir en dar una primea pasada de cepillo a lo largo de los últimos 30 cm, después se da una segunda pasada empezando a 60 cm del extremo, luego una tercera a lo largo de los últimos 90 cm y por último se da una pasada que empieza a 1,2 m del extremo. Repetimos este proceso hasta llegar a la raya del cuadrado que dibujamos en la punta correspondiente a la cara que estamos afilando. Por supuesto a medida que cepillamos iremos comprobado los resultados de nuestro trabajo. Velaremos por mantener la simetría tanto entre las dos puntas de un mismo stringer como entre los dos stringers. Afiladas las puntas redondeamos las aristas como hicimos con la quilla y procedemos a colocarlos.

      Ajustamos primero la posición de un stringer comprobando la distancia de cada costilla a la tela y cerciorándonos de que esta no sea menor de 9 mm en el fondo ni de 6 mm en el costado. A medida que vamos ajustando la posición en cada costilla lo sujetamos con una prensilla cada 3 ó 4 costillas. Al acabar liberamos una prensilla y la volvemos a colocar antes de liberar la siguiente. Hacemos esto con todas las prensillas para liberar posibles tensiones en el stringer. Finalmente observamos el stringer desde el extremo. La curva que describe debe ser suave, uniforme y estar en un solo plano.  Veremos como una recta el tramo que desciende hacia nosotros desde el centro del casco. Esta recta debe ser paralela u ocultar al extremo opuesto del stringer.

      Cuando estemos satisfechos con la posición y curvatura del primer stringer pasamos a colocar el segundo. Utilizamos una tablilla auxiliar para anotar en una de cada 3 ó 4 costillas la distancia del primer stringer al canto inferior de la borda que está de su mimo lado (el canto superior en la posición invertida del kayak) y ajustamos el segundo stringer a la misma distancia para cada una de las costillas en que realizamos la medición.

      Al acabar de colocar el segundo stringer comprobamos la distancia de cada costilla a la piel en el lado correspondiente a este segundo stringer. Si las distancias están dentro de los márgenes adecuados habremos acabado de colocarlos, en caso contrario tendremos que mover los dos stringers y empezar de nuevo.

      Los chine stringers se sujetan a las costillas con una ligada continua exactamente del mismo modo que la quilla. Justo antes de su encuentro con las piezas de proa o de popa los stringers se amarran uno al otro con una ligada igual a la que empleamos en los extremos de las bordas. Si fijásemos los stringers a las piezas de proa o de popa el armazón no tendría suficiente elasticidad en mares agitados.

      [float=left][/float]

      Haciendo click en la foto se accede a la secuencia fotográfica explicativa de ese apartado.
      « Última Modificación: 29 octubre, 2008, 16:57:19 pm por Paco García »